De la reforma electoral, nos dicen que es urgente, que es impostergable, pero no vemos que se trate en esos términos, sino al contrario, parece que solo se esta dando vueltas en circulo mientras los aliados llegan a un acuerdo.
No han habido consultas serias sobre la reforma electoral. No se debatido con los expertos en la materia ni se han difundido sus análisis. No se han establecido fechas y etapas de discusión, de evaluación sobre el impacto de la reforma electoral en la vida democrática del país. Tampoco han querido reconocer que con la actual legislación las próximas elecciones se pueden llevar a cabo con total normalidad.
Lo que hemos visto y escuchado es una serie de consignas que prometen cambios profundos con solo plasmar algunos nuevos párrafos en la Constitución.
Pero tal vez lo más grotesco es cuando vemos a los que dicen impulsar la democracia, pero toda su actuación pública registra que son ajenos a ella. El gobierno y sus aliados señalan que quieren tener procesos electorales ejemplares pero lo que en realidad buscan es utilizar las leyes para eternizarse en los cargos.
Ante los múltiples temas importantes que enfrenta el gobierno, la titular del Ejecutivo federal no encuentra en quien apoyarse para explicar sus propuestas, trabajar en su implementación y dirimir las diferencias, y al obtener los resultados no deseados vuelve a insistir con el mismo método en una propuesta acaso más decolorada, solo para no quedarse como derrotada en la escena pública.
El ciudadano común respiró tranquilo cuando no se alcanzaron los votos en la Cámara de Diputados para imponer la reforma electoral la semana pasada. ¿Quién salvo a México de ese retroceso democrático, a quién se debe que la arbitrariedad y demagogia no alcanzara a convertirse en ley? A los aliados del gobierno, Partido Verde Ecologista de México y Partido del Trabajo.
¿Estos partidos, de manera súbita decidieron modificar su actuar y colocarse del lado de la ciudadanía? No, ellos votaron en contra para evitar que su negocio llegara a su fin. Fácil de entenderlos; el coordinador del partido verde, en el Senado, ha sido una vez diputado federal y tres veces senador, es decir, ha ocupado cargos legislativos por 21 años, sin contar los seis años en que se desempeño como gobernador de Chiapas; su coordinador en la Cámara de Diputados es diputado por tercera ocasión y una vez ya fue senador, 15 años de legislador.
En el Partido del Trabajo, su coordinador en el Senado suma ya 33 años de representante popular: 5 veces diputado y 3 veces senador, algo así como un legislador vitalicio. El coordinador de los diputados del PT ya es la tercera ocasión en que desempeña el cargo de legislador.
Se trata de legisladores recurrentes. Aunque en su trayectoria en las Cámaras poco hay para destacar.
Ahora han prometido que votaran en conjunto con la nueva propuesta de la Presidenta de la República ¿A que se debe el cambio? Al parecer han conseguido que se respete la porción del pastel que creen les corresponde, como permitir que la esposa de uno de sus gobernadores lo sustituya en el puesto, o que sus negocios de guarderías infantiles se siga manteniendo.
El ciudadano común, esta viendo como en un cuarto semioscuro de un callejón, algunos rufianes se reparten un botín y acuerdan como hacer sus siguientes fechorías.
Cual es la diferencia entre la primera propuesta de reforma electoral y el ahora denominado plan B? Ayer al medio día, aún no se presentaba formalmente, pero han circulado que será reforma a la Constitución y leyes secundarias; ya no se toca la forma de elegir a los diputados y senadores, ni se modifica el número de estos, tampoco se abordará la reducción del presupuesto asignado a partidos políticos, dos temas vitales para los aliados del gobierno. A cambio de ello el gobierno mantiene la consulta de revocación de mandato que se llevará a cabo el mismo día de las elecciones lo que le permitirá a la Presidenta de la República aparecer en las boletas y realizar campaña por todo el país, acaso la verdadera finalidad de dicha reforma.
Ahora se amenaza al federalismo, uno de los pilares del sistema político mexicano, se busca limitar el número de regidores en los municipios y establecer un tope presupuestal para el funcionamiento de los congresos locales. Nada de eso se mencionó dos semanas antes, ahora es toda una necesidad que debe atenderse.
No deben ser los espacios políticos un botín donde quienes intervienen se lo reparten según las circunstancias, mientras los problemas que padece el país se minimizan, se agravan o se olvidan con el riesgo de estallar en cualquier momento.
