Ayer 03 de marzo, a las 14 horas (Centro), mientras Estados Unidos e Israel bombardeaban Irán e Irán respondía atacando a Israel y al Golfo entero, el Brent cotizaba en 80.57 dólares: un alza del 32.33% en lo que va del año. La mezcla mexicana cerró ayer en 66.63 dólares, su máximo en siete meses. El peso operaba en 17.63 por dólar, con pérdidas de 1.91%. Y el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, ya estaba cerrado por Irán. Desde el domingo, el tráfico de petroleros cayó 70%, Maersk suspendió operaciones y las aseguradoras cancelaron coberturas de riesgo bélico. La Guardia Revolucionaria iraní lo dijo sin ambages: "Si alguien intenta pasar, prenderemos fuego a esos barcos."
El gobierno de México afirma que, hasta ahora, no hay problema para nuestro país, pero los mercados hacen una lectura distinta.
Lo que venga para México depende de cuál de estos tres escenarios resulte ser el real. Aquí las probabilidades, ajustadas a la realidad del día.
OPTIMISTA (10%): la guerra corta que nos salva por milagro
Probabilidad marginal. Exigía que Ormuz no colapsara. Ya colapsó. El único camino optimista que queda es que EU destruya la capacidad naval iraní en días, que el paso se restablezca antes de que la escasez física llegue a los mercados y que Trump negocie antes de que China —que importa el 84% de su crudo por Ormuz— decida intervenir. Posible pero improbable.
PESIMISTA (40%): el tercer choque petrolero
Probabilidad creciente, precisamente porque el detonante ya ocurrió. Bloomberg proyecta 108 dólares por barril con el cierre sostenido. Wood Mackenzie estima que el crudo superaría los 100 dólares si Ormuz no se restablece en días. México importa el 70% de su gasolina y diésel. El mismo petróleo, más caro por beneficiar a Pemex, encarece los combustibles importados. En el escenario más oscuro: inflación entre 3 y 5 puntos adicionales, el peso rozando los 21 por dólar, el nearshoring en pausa. Y una trampa fiscal que nadie menciona: bajar el IEPS para proteger la gasolina implica sacrificar el 8.1% de los ingresos tributarios. Ese dilema —proteger la gasolina o proteger el presupuesto— no tiene respuesta cómoda en año de ajuste fiscal. La inversión extranjera directa ya cayó entre 10 y 15% en lo que va de 2026; cada semana de Ormuz cerrado erosiona la confianza de los capitales que México necesita para crecer.
REALISTA (50%): semanas de fuego, no meses de colapso
La mitad de las probabilidades, porque incluso con Ormuz cerrado, la presión para reabrirlo es global e inmediata: China ya exigió garantías de suministro, Arabia Saudita acelera producción por rutas alternas y Trump tiene incentivos domésticos para cerrar el conflicto antes de que la gasolina suba en EU. Citigroup proyecta el Brent entre 80 y 90 dólares. Grupo Financiero Base estima el tipo de cambio entre 17.60 y 18.00 pesos. El gobierno activaría el IEPS para contener las gasolinas —pero ese mecanismo llega a su límite con el Brent sostenido por encima de 95 dólares.
Ese umbral de 95 dólares es el verdadero termómetro de esta guerra para México. Hoy el Brent está en 82. Cada día que Ormuz permanezca cerrado lo acerca a ese límite. Si lo cruza de forma sostenida, el escenario pesimista deja de ser escenario y se vuelve una pésima realidad.
Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy


