La mayoría de la violencia en el ciclo de noticias que sigo viene de México. En la última semana, ha sido apabullante la cantidad de información sobre la violencia en Minnesota, en las Ciudades Gemelas, Minneapolis y Saint Paul.
Siguiendo en X a Pam Cerdeira, me enteré con escasos 25 minutos de que ocurriera, del asesinato del Sr. Alex Pretti, un enfermero en un hospital de veteranos de guerra en Minnesota, quien en vídeo parece defender a una mujer de los agentes de ICE (Immigration and Customs Enforcement). Hay otra persona con una mochila naranja en el piso. Los agentes (unos siete u ocho) neutralizan al Sr. Pretti, quien tenía un celular en una mano. Hay reportes de que el Sr. Pretti les dijo que estaba armado. De un segundo a otro, vemos a un agente disparando una pistola contra Pretti repetidas veces. Yo conté ocho tiros; hay otros reportes de nueve.
Otras fotos y tomas muestran que Pretti no estaba armado, que estaba boca abajo contra el piso, y que le dispararon por la espalda. Pero las autoridades federales de Estados Unidos han asegurado que el Sr. Pretti era un terrorista doméstico, y que el agente disparó porque percibió un riesgo inminente contra su vida.
En Minnesota, nadie les cree esa historia. También hace unos días hubo otra historia de una mujer asesinada en su auto, mientras intentaba huir de agentes de ICE, embozados.
Muchos demócratas y republicanos anti-MAGA que son partidarios de las políticas de expulsión de inmigrantes, están indignados. El candidato republicano a la gubernatura de Minnesota, Chris Madel, el día de ayer se bajó de la contienda, diciendo que no puede representar al partido del gobierno federal actual. Barack y Michelle Obama acaban de emitir un comunicado repudiando los hechos de Twin Cities, en especial el asesinato de Pretti.
Los señores Trump y Vance, presidente y vicepresidente de la nación estadounidense, han dicho que los agentes de ICE tienen inmunidad en sus acciones. También así lo ha dicho Kristi Noem, quien hoy encabeza Homeland Security, patrón del ICE, y el consejero presidencial Stephen Miller, quien es el más radical nacionalista antimigración del equipo de Donald Trump. Hay reportes que aseguran que Miller es el autor de la narrativa de inmunidad de los agentes de ICE. En ese país nadie estaba “por encima de la ley”. Según la nomenklatura trumpista, los agentes de ICE, gracias a una resolución de la Corte Suprema que permite el perfilamiento racial y la detención para cuestionamiento, son inmunes como en los peores regímenes policiacos de la historia.
Muchos estadounidenses comparan a ICE con la Gestapo, la policía política nazi. En realidad, son más parecidos a las SA, un cuerpo de violencia política que era el grupo de seguridad privada del NDASP, el partido de Hitler, desde antes de la famosa asonada de Münich. Lo cierto es que un cuerpo armado que no es militar, pero se comporta como militar, se viste como militar, y anda desfilando en las ciudades americanas en vehículos blindados, es un cuerpo paramilitar. ¿Para qué la parafernalia digna del frente en Afganistán? Blindajes y camuflajes innecesarios.
Vance ha dicho varias veces que los servidores públicos allá en su país deben ser gente “de ellos”. Por “ellos” se refiere a gente marginada, de origen escocés-irlandés, de las zonas más pobres de los Estados Unidos, con un origen parecido al del vicepresidente americano. Hay reportes de que reclutan a gente que no está preparada para tareas de policía, y que los recién reclutados son agentes de la “ley” dignos de cualquier país del tercer mundo: beben alcohol durante el trabajo y disfrutan acosando gente.
¿Por qué Minnesota? Probablemente es un experimento político. Los demócratas antimigración dicen que en Florida y Texas hay más migrantes. Pero, las Twin Cities son el modelo de ciudad santuario para los inmigrantes que Trump y sus acólitos quieren proscribir. Ya hay connatos de enfrentamiento entre autoridades locales y federales, y abogados muy serios empujando litigios desde el Estado de Minnesota a la Federación.
La última teoría conspiratoria es que Trump quiere esta violencia para declarar un estado de emergencia y cancelar las elecciones legislativas de mitad de su período. Ojalá no sea cierto, y ojalá Estados Unidos no esté deslizándose hacia el autoritarismo. Sería gravísimo para países como México. Después de todo, si allá el Estado puede hacer lo que ha estado haciendo en Minnesota este invierno, ¿Qué no podría hacer un sátrapa tropical?

