El Ministerio de Economía anunció un superávit financiero de $144.421 millones en febrero. El resultado surge de un superávit primario de $1,4 billones, al que se le descontaron pagos de intereses de deuda pública —netos de operaciones intrasector público— por $1,3 billones.
Con este dato, el acumulado de los primeros dos meses del año arroja un superávit financiero de aproximadamente 0,1% del PBI y un resultado primario de alrededor de 0,4% del PBI, cifras que la cartera económica presentó como ratificación del equilibrio fiscal como pilar central de la gestión de Javier Milei.
En detalle, los ingresos totales del Sector Público Nacional (SPN) alcanzaron en febrero los $11,8 billones, un incremento del 21,2% interanual, por debajo de la inflación de 33,1% para el mismo período.
Dentro de los recursos tributarios —que crecieron 19,7% con respecto al mismo mes del año anterior, con una caída real de 9% descontada la inflación— se destacaron el impuesto a las Ganancias (+27,9%), los Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social (+26,0%) y el impuesto a los Débitos y Créditos (+22,7%). El IVA neto de reintegros avanzó un 15,7%.
En sentido contrario, los derechos de exportación cayeron 20,4% interanual. El propio Ministerio de Economía advirtió que la comparación se ve distorsionada por la reducción de algunos impuestos que tuvo lugar a lo largo de 2025.
Los gastos primarios, en tanto, totalizaron $10,4 billones, con un alza de 21,3% interanual, prácticamente idéntica a la de los ingresos. Las prestaciones sociales fueron la partida más pesada, con $7,2 billones (+23,2%), seguidas por las remuneraciones del sector público, que ascendieron a $1,5 billones (+22,5%).
Las transferencias corrientes sumaron $3 billones, con un crecimiento más moderado del 7,7% interanual. Las destinadas al sector privado aumentaron $217.703 millones (+9,7%), mientras que las giradas al sector público alcanzaron los $546.649 millones (+4,2%).
Un dato que sobresale es el comportamiento de los subsidios económicos, que totalizaron $554.487 millones con una suba del 30,2% interanual. Al interior de ese número conviven dos tendencias opuestas: los subsidios energéticos se dispararon un 123,5%, en tanto que los del transporte se redujeron un 22%.
Con estos números, el Gobierno busca consolidar la señal de disciplina fiscal ante el mercado y reforzar la idea de que el equilibrio de las cuentas públicas es la base sobre la que se apoya la estrategia de estabilización económica.
El año pasado el Gobierno informó un superávit fiscal primario de 1,4% del PBI, por debajo del 1,6% que se había autoimpuesto el Ministerio de Economía, pero mayor al 1,3% de meta impuesto por el FMI. Para este año, el objetivo es alcanzar un 1,5%.


