A esta altura, la pregunta que cabe es si hay alguna acción emprendida por la cúpula del Gobierno que no conduzca tarde o temprano a un episodio de corrupción desenfrenado, voraz y chapucero.
Los indicios y las pruebas se amontonan. Incluyen giros bancarios, testimonios, whatsapps impúdicos, frenesí de llamadas, fotos, videos y tropiezos de sus protagonistas cuando no les queda otra que defenderse, hasta en entrevistas arregladas.
Existen contratos sospechosos de menor y mayor escala que involucran arribistas criados bajo el ala presidencial y emporios permanentes que se adaptan a todo escenario, vigentes desde mucho antes de la patria contratista. Hasta allí, más o menos la historia de todos los Gobiernos. Lamentable, pero real.
La novedad que aporta la administración libertaria es la frecuencia e intensidad con que los rastros conducen a Javier y Karina Milei en persona, sin mediaciones, con dedicación particular por la contabilidad y los giros. No tan inesperado si se tienen en cuenta los cobros de US$25.000 por charlas de cuarenta minutos que daba el economista cuando ya se había lanzado a la carrera presidencial, en un conflicto de intereses —razonarían los hermanos— de “costo marginal” para el Estado.
El arco narrativo de la presunta corrupción mileista va desde la coima sistemática de 3% en las licitaciones de medicamentos descripta por el exíntimo amigo del Presidente, Diego Spagnuolo; la organización de una criptoestafa global; o el abuso de bienes del Estado y funcionarios que de buenas a primeras se lanzan a pagar miles y miles de dólares por vuelos privados.
Javier Milei, con el también ultra Santiago Abascal en Madrid, el 14 de marzo de 2026.La bajísima vara ética expone ejemplos de poca monta, pero reveladores. En su enésimo viaje a una convención de la ultraderecha, en este caso en Madrid, Milei recibió ayer el premio Ludwig von Mises por parte de Philipp Bagus, un fan alemán. Su esposa, la española Eva María Carrasco Bañuelos, fue designada al frente de la residencia para estudiantes Colegio Mayor Argentino en Madrid, dependiente de la Secretaría de Educación, con un sueldo de € 7.500, tal como reveló este diario hace un año. Bagus parece extasiado con la recompensa y no para de escribir libros sobre Milei.
El sello personalísimo de los Milei en casos tan variados de probable corrupción tiene un correlato en el ascenso de dos hermanos con traumática vida social y familiar, y exigua foja laboral. Por diversos motivos —talento escénico, crisis económica, fascistización de una sociedad, frustraciones políticas, azar de la historia—, los Milei están ahora en la cabeza del Estado argentino y hacen y deshacen con su sello indeleble.
Los casos de corrupción salvaje abarcan todas las magnitudes. Por lo general, chocan con la complicidad del fuero federal criminal de la Ciudad de Buenos Aires conocido como Comodoro Py, por la calle en que se encuentra su principal edificio.
Esta semana, la periodista Natalia Volosin reveló en el sitio La Justa que el fiscal Eduardo Taiano escondía hacía meses documentación clave como un borrador del contrato entre Javier Milei y Mauricio Novelli, mentor del presunto criptofraude $LIBRA. Taiano también cajoneaba registros de transferencias por cientos de miles de dólares y mensajes entre protagonistas de la estafa.
Los indicios sobre la gestión directa de Milei en el asunto —confesión del cryptobro Hayden Davis, otro mentor; visitas a Casa Rosada; movimientos de dinero; retiro de bolsos de cajas de seguridad— tenían un largo recorrido en medios nacionales e internacionales, incluidos algunos de los locales que son habitualmente amables con el Soez. Se sabía que Taiano remoloneaba, es su expertise. Descubierto su encubrimiento por la publicación de Volosin, el fiscal se vio forzado a habilitar las pruebas a las partes. El jueves, el periodista Ariel Zak reveló en C5N más información obtenida de peritajes que dormían en el expediente. Las huellas de Milei como coorganizador de la presunta estafa aparecen por todas partes.
El Presidente y su amigo y contratante Novelli se comunicaron varias veces antes y después de las 19.01 del 14 de febrero de 2025, momento en que Milei lanzó la criptomoneda $LIBRA en X. Uno en Olivos y otro en Dallas.
El mensaje del especialista en crecimiento con o sin dinero incluyó la dirección del contrato, un conjunto de más de cuarenta caracteres entre letras, números y signos. Casi en simultáneo, Novelli, Davis y otros secuaces disparaban giros, como lo habían hecho cuando visitaron la Casa Rosada dos semanas antes. Las llamadas y mensajes con Milei, su hermana, el asesor Demian Reidel y Santiago Caputo son decenas, ese día, los anteriores y los posteriores.
Algunos de los datos fueron recuperados por la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) desde archivos borrados en el teléfono de Novelli.
El 18 de febrero de 2025, días después de la estafa que habría generado ganancias de decenas de millones hasta US$180 millones para un puñado de personas, Milei dio una entrevista al periodista Jonatan Viale en el canal TN. El diálogo se hizo famoso en el mundo porque el asesor Santiago Caputo intervino y obligó a reeditar una pregunta, con anuencia de Viale y el canal de Clarín. Según informó Hugo Alconada Mon en La Nación, Milei y Novelli habían intercambiado mensajes para coordinar qué ocultar durante la entrevista, según surge del teléfono del segundo.
En un último hecho conocido que podría ser un golpe letal para la estrategia de los Hermanos, el celular de Novelli también contendría un archivo en el que se detallan pagos escalonados hasta US$5 millones a Milei, divididos en US$1,5 millones como adelanto, US$1,5 millones por un posteo en X en el que el Presidente anunciaría que Davis y la empresa Kelsier Ventures eran sus asesores, y US$2 millones por la firma del contrato.
La información fue dada a conocer ayer por los periodistas Ari Lijalad y Franco Mizrahi en El Destape. El archivo, creado el 11 de febrero de 2025, tres días antes de la estafa lanzada por Milei, reproduce un mensaje de Novelli sobre su acuerdo con “H”, que sería Hayden Davis, y fue rescatado del teléfono del cryptobro por la DATIP.
Milei mintió en todo lo que adujo sobre el caso. Por empezar, en su posteo de la misma noche de la estafa, cuando borró el tuit fijado y dijo ser totalmente ajeno al asunto. Sin su intervención, la estafa no se habría consumado. Hasta ahora, eligió entrevistadores que se privaron de preguntar quién le pasó la dirección del contrato $LIBRA que posibilitó la comercialización, y que hasta entonces sólo estaba en manos de un puñado de adelantados que compraron activos minutos antes del posteo presidencial y luego se retiraron con sus ganancias exorbitantes, dejando miles de danmificados.
Ahora, ante el grave delito descripto en el celular de Novelli, le queda un camino: soltarle la mano, algo que siempre resistió. Si ocurre, todo puede pasar.
El sistema de impunidad judicial respondió con actos autómatas ante la difusión de la información escondida en el expediente. Taiano convocó a declarar a Volosin en calidad de testigo, mientras la Procuración General, a cargo del interino Eduardo Casal, formuló una denuncia por la filtración del informe de la DATIP.
Llueven datos que denotan enorme gravedad institucional, ¿aguanta el dique de impunidad?
Antes de las últimas informaciones sobre $LIBRA, la semana estuvo dominada por los vuelos de Manuel Adorni.
Primero, por el aventón en el ARG-01 a la experta en “coaching de vida” Bettina Angeletti, esposa del jefe de Gabinete. Iba para la Gran Manzana, pagó US$ 5.345 por un pasaje, se enteró Milei y la subió al avión estatal. ¿Le devolvieron lo pagado por el ticket de línea? No tan marginal sería ese costo. Un tuit involuntario de la radio amiga FM Jai en una visita a una secta judía y una rápida lectura del periodista de Clarín Emiliano Russo arruinaron la estadía.
Siguió la información sobre el vuelo privado a Punta del Este el 12 de febrero. Adorni, Angeletti, dos integrantes de la familia y el amigo Marcelo Grandio completaron los asientos disponibles en el Hondajet, matrícula LVHWA. En el regreso, el 17 de febrero, sólo viajaron los Adorni, tal como informó este diario.
Declaración jurada de regreso desde el aeropuerto de Laguna del Sauce, en Punta del Este, a San Fernando, el 17 de febrero de 2026Dada la precisión de los datos informados, que incluyó la declaración jurada de entrada y salida del país, el foco se posó en el jefe de Gabinete y vocero presidencial, con ingresos y patrimonios incoherentes con el pago de US$10.000 sólo en vuelos por un fin de semana largo. Desde Nueva York, Adorni, atribulado, remó como pudo la escasez de asistentes extranjeros a la Argentina Week, algo que quedó reflejado en fotos y selfies de funcionarios nacionales y provinciales, siempre con argentinos.
La primera línea de defensa corrió a cargo de Grandio, un periodista deportivo radicado en Uruguay al que Adorni acomodó con varios contratos en la TV Pública. En su raid mediático, Grandio dio al menos cuatro versiones: que Adorni pagó el vuelo, que cada uno se pagó lo suyo, que lo pagó él y Adorni le dio su parte y que lo pagó el Estado.
Agregó, fuera de sí, que la Argentina le debía agradecer el hecho de que hubiera viajado semanalmente a Buenos Aires en vuelos privados para hacer los programas que le consiguió Adorni en la TV Pública, que se caracterizaron por entrevistar al propio Adorni. Como según Grandio no cobraba honorarios, su presencia en la emisora estatal era inocua, similar concepto que utilizó Milei para explicar por qué había subido a Angeletti al ARG-01.
Como único recurso a su alcance, el amigo del jefe de Gabinete pretendió bajarle el precio al costo del viaje en el Hondajet operado por la empresa Alpha Centauri. Afirmó que toda la excursión le costó a Adorni US$ 3.600 o US$ 3.800.
Los ingresos declarados del jefe de Gabinete están lejos de poder afrontar ese monto, pero quedan menos lejos de los US$10.000, sobre todo, luego de que el propio Adorni dijera que el primer pasaje de Angeletti a Nueva York costó US$5.345. Sean US$8.000 o U$S15.000 en un bimestre sólo en pasajes, vuelan los dólares en el día a día de los Adorni.
El valor barajado por Grandio, luego asumido como propio por voceros del Gobierno, no sólo está largamente fuera de mercado por lo bajo, sino de lo que ofrece la propia empresa Alpha Centauri que voló con los Adorni el 12 de febrero.
Presupuesto de la empresa Alpha Centauri por un vuelo similar en la misma nave que utilizaron los Adorni y Marcelo GrandioFuentes del negocio de la aviación afirman que un tramo de ida desde Aeroparque o San Fernando a Punta del Este y otro de regreso cinco días después tiene un precio de US$11.600, lo que es concordante con el presupuesto de US$10.000 emitido por una empresa menos reconocida como Alpha Centauri, adjunto en esta nota. Las firmas que dominan el mercado son Baires Fly, de Luis Grande; Royal Class, de socios de la familia Yabrán o Leonardo Scatturice; y Flyzar, de Gustavo Carmona.
Grandio explicó que el descuento en el viaje de su amigo se debió al esquema de “pata vacía”. En la jerga de la aviación, significa que una empresa es contratada con determinado destino, a precio de mercado, y luego, si consigue un interesado circunstancial, comercializa el regreso con una oferta especial para no volar vacío.
Resume una fuente del negocio. “La pata vacía existe poco en verano a Punta del Este, porque la demanda es alta, y nadie cobraría más barata la ida porque a la vuelta el avión podría estar ocupado. Si una empresa puede ganar el doble, con el avión lleno ida y vuelta, obviamente lo cobra”.
Luego, voceros gubernamentales exploraron la teoría del “taxi aéreo”, y arriesgaron valores de US$450 por persona por tramo, para tratar de que cuadrara dentro de los US$3.600 que Grandio afirmó que pagaron los Adorni. Ese precio muy barato por un vuelo privado —máxime si se lo compara con un pasaje de línea a Punta del Este, sacado a último momento, de cara a un feriado de carnaval— requeriría frecuencias regulares a un mismo destino, en horarios estables.
La teoría del “taxi aéreo” falla por varios motivos. Los vuelos de Alpha Centauri no son en horarios regulares y cambian de destino con frecuencia, según la demanda. La empresa no ofrece “taxi aéreo” en la página web ni en ninguna publicación en la web, entre otros motivos, porque sus naves son de alta gama, pero pequeñas, ineficientes para el negocio taxi.
El vuelo de ida de los Adorni y Grandio en el Hondajet LVHWA fue el 12 de febrero a las 20.21, desde San Fernando a Punta del Este. Se trató del primer movimiento de la nave ese día, es decir, el modelo “pata vacía” —se aprovecha un vuelo de regreso y se cobra menos— no corre. El avión hizo el camino inverso esa misma noche a las 21.56 —dejar el Hondajet a dormir en el aeropuerto de Laguna del Sauce en Punta del Este habría tenido un costo de US$2.000, indicó una fuente del negocio—. Una versión indica que el avión regresó vacío, aunque este diario no pudo constatar la declaración jurada presentada ante las autoridades aeroportuarias.
El valor de US$3.600 es de por sí inexplicable para la economía de Adorni y Angeletti y su declaración jurada de bienes. “Eso no quiere decir que no se haya facturado a ese valor y el resto haya sido en negro, es algo frecuente en el negocio”, indicó la misma fuente.
Ante las consultas de este diario sobre un recibo o alguna aclaración coherente, Adorni no respondió. Grandio, en cambio, solicitó dejar de ser molestado.
SL
slacunza@eldiarioar.com
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