Al menos siete personas resultaron heridas la noche de este domingo en Jerusalén tras el impacto de misiles disparados por Irán, según confirmaron los servicios de bomberos y emergencias israelíes.
El servicio de emergencias Magen David Adom informó que entre los afectados figura un hombre de 46 años con heridas de metralla en estado moderado, quien fue trasladado al hospital Shaare Zedek.
Otros dos presentaron lesiones leves y dos personas fueron atendidas por crisis de ansiedad derivadas del ataque. La policía israelí, que inicialmente reportó seis heridos, desplegó agentes y expertos en explosivos en toda la zona para asegurar el perímetro y descartar nuevos riesgos.
El lugar del principal impacto fue una carretera de salida de Jerusalén, donde las imágenes difundidas muestran un cráter de gran tamaño y un vehículo severamente dañado.
Los fragmentos de los proyectiles y restos de material bélico quedaron esparcidos en la vía, lo que obligó a cortar el tráfico y a realizar labores de limpieza y verificación adicionales. La policía confirmó que varias unidades rastrearon diferentes puntos de la región tras reportes de más fragmentos y municiones caídas en lugares cercanos.
La ofensiva iraní no se limitó a Jerusalén. En la zona metropolitana de Tel Aviv, un misil impactó en un área comercial, dejando al menos un herido leve que fue evacuado por los servicios médicos. El hospital Sheba de Tel Hashomer, en las afueras de la ciurdad, recibió a un paciente con una lesión facial moderada, aunque no se precisó si provenía del centro comercial o de otra edificación afectada por la explosión.
El balance más grave ocurrió este sábado en la localidad de Beit Shemesh, a unos 30 kilómetros de Jerusalén, donde el impacto de un misil iraní dejó nueve muertos y al menos 45 heridos, incluidos tres en estado grave y tres con lesiones moderadas. Entre los fallecidos, cuatro personas murieron dentro de un refugio de una sinagoga que resultó prácticamente destruido. Uno de los heridos graves es un niño de cuatro años, que fue trasladado de urgencia al hospital Shaare Zedek por la gravedad de sus lesiones.
Tras la andanada de misiles, la policía israelí mantuvo un importante despliegue en Jerusalén y otras áreas potencialmente afectadas, realizando búsquedas ante la posibilidad de restos explosivos no detonados. El Comando del Frente Interior recomendó a la población mantenerse cerca de refugios y seguir las instrucciones de seguridad.
Estados Unidos afirmó este domingo que destruyó el cuartel general de los Guardianes de la Revolución en Irán, poco después de registrar las primeras bajas estadounidenses desde el inicio de la ofensiva para derrocar al régimen iraní.
El presidente Donald Trump aseguró que las operaciones militares podrían extenderse durante cuatro semanas, según declaró al diario británico Daily Mail, y prometió vengar la muerte de los soldados estadounidenses.
Irán multiplicó en la jornada sus ataques de represalia, apuntando a países del Golfo y a Israel, como reacción a la muerte de su líder supremo, Ali Kamenei, y a otros altos mandos durante los ataques de Estados Unidos e Israel.
El régimen iraní declaró haber lanzado un ataque “a gran escala” contra lo que definió como “el enemigo”, afirmando que sus objetivos eran principalmente bases estadounidenses regionales y no directamente a países vecinos.
En Teherán, la televisión estatal denunció haber sido blanco de bombardeos y se reportaron también ataques a un hospital y a instalaciones estratégicas. Israel, por su parte, aseguró haber asestado un “duro golpe” a los centros de mando y control iraníes.
En paralelo, tres barcos fueron atacados en el estrecho de Ormuz, declarado “cerrado de facto” por los Guardianes de la Revolución, lo que elevó la tensión sobre el tránsito del 20% del crudo mundial. Arabia Saudita, Rusia y otros seis miembros de la OPEP+ anunciaron un aumento de la producción petrolera en 206.000 barriles diarios para abril, intentando contener la escalada de precios ante el conflicto.
(Con información de AFP y EFE)


