Marixa Balli –actriz, vedette, bailarina– es una de esas personas que se definen como “apolítica”, esa palabra que eligen quienes prefieren andar sueltos de ataduras como para no tener problemas con nadie. Pero esta semana Marixa fue noticia por dos motivos. Después de casi dos décadas tuvo que cerrar su local de zapatos en Flores. Explicó que ya no podia sostener los costos. El segundo, porque Marixa será apolítica pero conserva intacto su sentido común y sin que nadie se lo preguntara se despachó contra la actitud del presidente Javier Milei en Mar del Plata en medio de los incendios de la Patagónia.
“No deja de ser el Presidente. Un poco poco de respeto a la Bandera. A mi me preocupa la Patagonia... y tanto canto... te juro que me preocupa. ¡O sea, nos estamos incendiando!”, soltó Marixa en la mesa de “A la Barbarossa” cuando todos opinaban sobre la aparición de Javier Milei en el show de su exnovia Fátima Flórez. Pero Marixa no se detuvo ahí: “No podemos fingir demencia. La gente está perdiendo sus casas. Yo no lo puedo creer, la verdad es que no me entra en la cabeza, y reitero: soy apolítica. Porque después empiezan a decir: ‘Esta de qué lado está’. En ningún lado. Quiero ser feliz y quiero que la gente esté feliz. Eso es el resultado de un buen gobierno. Ver la agente feliz”, siguió sin disimular su enojo.
A Marixa nadie podrá acusarla ni de “kuka” ni de “zurda”. Lo que tuvo fue desborde de sentido de común, de empatía.
El martes pasado, Javier Milei se subió al escenario con Fátima Flórez a dejar en claro que, para él, el ejercicio de la Presidencia de la Nación incluye también la revancha del rockstar que no pudo ser. Para entonces, la Patagónia llevaba un mes y medio quemándose.
El incendio en el Parque Los Alerces comenzó el 9 de diciembre. Recién este jueves, cuando ya había más de 45.000 hectáreas de bosque quemadas, el Gobierno declaró la emergencia ígnea. Mientras los noticieros mostraban en loop las imágenes desoladoras del fuego arrasando todo, ningún funcionario del Gobierno nacional viajó a la zona. No hubo un gesto de solidaridad o de congoja frente a la tierra arrasada o el compatriota que perdió todo. Nada de eso que tuvo Marixa, empatía.
El de Chubut es el peor incendio del que se tenga registros según datos de la Secretaría de Bosques de la provincia. Pero si se suman las 168.000 hectáreas quemadas de La Pampa, las 10.000 de Río Negro, otras 6.000 de Neuquén y las 700 de Santa Cruz, el panorama es aún peor: 230.000 hectáreas arrasadas por el fuego.
La emergencia ígnea no sólo llegó tarde, vino para intentar cubrir el enorme recorte gastos que la administración de Javier Milei –un negacionista, entre otras cosas, del cambio climático– viene haciendo sobre las áreas destinadas a prevenir y combatir los incendios forestales.
Entre otras cosas, la emergencia dispuso la entrega de $120.000 millones para los bomberos voluntarios de todo el país. Es más del doble de todo lo que tenían asignado en 2025: $ 52.300 millones de los que, en rigor, sólo recibieron $ 40.163 millones. Pero además de recortar fondos para los bomberos voluntarios –que ponen el cuerpo y no reciben salario–, el gobierno de Milei disolvió en julio del año pasado el Fondo Nacional de Manejo del Fuego.
Según un informe de la Fundacion Ambiente y Recursos Naturales (FARN) desde el comienzo de 2026 y hasta el 28 de enero, el Estado nacional ejecutó apenas el 0,2% del programa Acciones ante Desastres y Emergencias Socio-Naturales ($323,32 millones de los $151.675,23 millones disponibles) y 3,25% ($221,11 millones) de Manejo del Fuego, dependiente de la Administración de Parques Nacionales (APN).
Hay más: a lo largo de 2025 quedó sin ejecutar el 25% del presupuesto que estaba destinado para Manejo del Fuego, unos $ 20.000 millones. El panorama para este 2026 es peor: el Presupuesto de este año prevé un recorte del 68,9% en los fondos destinados al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) respecto de 2023. Comparado con los de 2025, el achique es del 71,6%.
Cómo dijo Marixa, “no podemos fingir demencia. La gente está perdiendo sus casas”.

