Milcíades Torres Oviedo tenía 63 años y trabajaba como carpintero. Ayer, a las 19.30, circulaba en su moto por la localidad de Gregorio Laferrere, en el partido de La Matanza, cuando fue interceptado por cuatro motochorros que, a punta de pistola, le exigieron que entregara su vehículo. Fue asesinado a sangre fría.
Aparentemente, Torres Oviedo habría realizado un movimiento que fue interpretado por los delincuentes como un intento de huir y uno de los asaltantes le disparó un balazo en la cabeza. Falleció en el acto.
Según los vecinos, los delincuentes que atacaron al carpintero serían de la zona, más precisamente del barrio Luján, situado a 15 cuadras de la escena del crimen. Al menos dos de ellos serían menores y, por el momento, no fueron detenidos.
De acuerdo con los testimonios de los vecinos, la ambulancia llegó 20 minutos después que Torres Oviedo fuera baleado.
Lucía y Federico, los hijos de la víctima, se enteraron dos horas después que habían matado a su padre y cuestionaron que los médicos “tardaron mucho tiempo en llegar y cuando revisaron a mi padre, como no tenía signos vitales, se fueron”.
“Mi padre hacía siempre el mismo recorrido cuando regresaba de trabajar. Nos decía siempre, si les quieren robar entreguen todo, no se resistan. Nosotros escuchábamos de los robos contra nuestros vecinos, pero nunca creímos que nos pasaría a nosotros”, sostuvo, la hija del carpintero asesinado.

