Bajo la órbita del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) impulsa la compra y reconversión de grandes edificios industriales en centros de detención para migrantes.
El proyecto apunta a transformar al menos 23 depósitos y galpones industriales distribuidos en distintas regiones de Estados Unidos en centros capaces de alojar, de manera conjunta, hasta 80.000 personas privadas de su libertad por razones migratorias.
La iniciativa se alinea con el objetivo de la administración Donald Trump de acelerar las deportaciones mediante un sistema de “centros de procesamiento” que funcionen como puntos intermedios antes del traslado a instalaciones de gran escala.
Según documentos y entrevistas citados por The Washington Post, el ICE prevé que cada uno de estos edificios pueda albergar entre 1500 y 10.000 detenidos de manera simultánea.
La mayoría de las propiedades en la mira se ubican en zonas industriales, cerca de autopistas interestatales y aeropuertos, y se encuentran actualmente vacías. Se trata de grandes estructuras con pisos de hormigón, muros perimetrales y techos sostenidos por vigas internas, sin las adaptaciones necesarias para funcionar como espacios habitacionales o de detención.
Durante enero, el DHS concretó la adquisición de dos de estos inmuebles. Uno se encuentra en Williamsport, Maryland, y fue comprado por 102 millones de dólares. El otro está ubicado en Surprise, Arizona, y tuvo un costo de US$70 millones.
De acuerdo con registros de escrituras citados por The Washington Post, ambas transacciones se realizaron sin procesos de consulta pública previos y con notificación mínima —o inexistente— a las autoridades locales.
En Williamsport, una localidad de apenas 2000 habitantes cercana a Hagerstown, la comunidad se enteró del proyecto una vez finalizada la compra. Sin ir más lejos, funcionarios del condado señalaron que el DHS informó sus planes apenas dos días antes de concretar la compra, mediante una carta enviada el 14 de enero al departamento de planificación.
En Surprise, un suburbio al noroeste de Phoenix, voceros municipales indicaron que la ciudad no fue advertida antes de la adquisición de un galpón nuevo de 418.400 pies cuadrados (38.870 metros cuadrados).
En tanto, el ICE espera que ambas instalaciones comiencen a recibir detenidos a partir de abril, según una persona con conocimiento directo del plan citada bajo condición de anonimato.
La investigación de The Washington Post confirmó visitas de funcionarios de ICE o gestiones formales en al menos ocho ciudades, donde se evalúa la reconversión de depósitos existentes en centros de detención:
Las propiedades identificadas por el ICE, según detalló The Washington Post, serían:
Al menos 15 comunidades registraron protestas, asambleas masivas o reuniones de concejos deliberantes colmadas de vecinos que reclaman información y buscan frenar los proyectos.
En Kansas City, Missouri, el concejo municipal aprobó una moratoria de cinco años que prohíbe la apertura de nuevos centros de detención no municipales, el mismo día en que fotógrafos locales documentaron una inspección de ICE en un galpón de 920 mil pies cuadrados (85.470 metros cuadrados).
El alcalde Quinton Lucas expresó dudas sobre la viabilidad humanitaria de estas instalaciones y se mostró dispuesto a defender la ordenanza frente a posibles impugnaciones judiciales.
Sin embargo, especialistas en derecho señalaron a The Washington Post que los tribunales suelen respaldar la potestad del gobierno federal para eludir normativas locales cuando argumenta que estas interfieren con políticas nacionales, lo que limita el margen de acción de las autoridades municipales.


